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Las Tres Generaciones

Cada generación
deja su grano.

Tres obras pintadas para una lata que lleva sesenta años en tu cocina. Toca una para entrar en su mundo.

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Las Tres Generaciones

Lo que heredamos

Míralas de cerca

La cultura no la hace una sola persona.
Se construye con lo que cada uno deja.

Una sala puertorriqueña: el televisor de mueble, la greca, los retratos de familia y la persiana.

Cada generación recibe algo de quienes estuvieron antes.

Una manera de trabajar.
Una forma de crear.
Una identidad desde la cual construir.

Algunos la conservan.
Otros la transforman.
Pero todos dejan algo para quienes vienen detrás.

Café Oro también es parte de esa historia. Nació de un legado cultivado en la montaña y ha seguido llevándolo hacia adelante, generación tras generación, sin desprenderse de la identidad que le dio origen.

Sala principal · Café Oro

El legado no sólo se hereda.
También se continúa.

Desde Lares, distintas manos han convertido el conocimiento del campo en una marca que sigue creciendo junto a Puerto Rico. Cada etapa recibió algo de la anterior. Cada etapa añadió algo propio. Y cada una dejó el camino preparado para la próxima.

Lo que recibió fue el oficio de la montaña. Lo que construyó se puede medir: por sus manos pasa hoy más de la mitad del café de Puerto Rico. Si te has tomado un Pocillo. La taza chiquita del café de aquí. Se llena hasta arriba y se bebe de dos sorbos. en esta isla, hay buenas probabilidades de que empezara en Lares.

Y eso, aquí, pesa más de lo que parece. Puerto Rico importa dos tercios del café que bebe. En 2017 el huracán María arrancó dieciocho millones de matas y se llevó el 85% de la cosecha; de las cinco mil fincas que había en 2012, tres mil no volvieron a abrir. Lo que queda de café sembrado en Puerto Rico es poco — y más de la mitad pasa por aquí.

La marca se llama Café Oro desde 2013. El oficio lleva medio siglo.

Somos más que un café.
Somos una experiencia que vale oro.

Ahora recorramos lo que Café Oro ha recibido, lo que ha construido y lo que continúa dejando.

50%
Del café que se siembra en el país. No es una marca más en el estante del supermercado: es media isla.
300
Puertorriqueños viven de esto. Casi todos, en la montaña.
Lares
Donde empieza todo. A 500 metros y subiendo, el café tarda más en madurar — y por eso sabe distinto.
Medio oscuro
Su tueste — cuánto se tuesta el grano antes de molerlo. Medio oscuro quiere decir poca acidez, sabor a chocolate y más cuerpo: el café de la Greca. La cafetera de metal que se pone encima de la hornilla y sube sola. La de tu abuela. de casa, no el de la cafetería de especialidad.

Elaborado en Puerto Rico con café puro de Puerto Rico. 100% grano arábigo — la variedad fina, la que pide altura y da menos cosecha.

Lo que recibió · El oficio

Tres años, cinco etapas,
una sola isla.

Lo que le pasa al grano desde que es semilla hasta que llega a tu cocina. Ninguna de las cinco sale de Puerto Rico.

Lo que recibió · Las manos

Lo que construyó · El alcance

Puerto Rico tiene 78 municipios.
El café sale de 28. Café Oro llega a los 78.

Un municipio, aquí, es un pueblo con todo su campo alrededor; la isla está dividida en setenta y ocho. En sólo veintiocho se siembra café, y los veintiocho están en la montaña del centro: la mata pide altura y fresco, y en el Caribe el fresco sólo está arriba. Café Oro nace en uno de ellos — Lares — y se encuentra en los setenta y ocho: supermercados, Colmado. La tienda de la esquina, de toda la vida: la que tiene de todo un poco y te fía., gasolineras, cafeterías y mega tiendas. Y sale de la isla.

28
De los setenta y ocho municipios, los únicos donde se siembra café.
Lares
El de Café Oro. Uno de esos veintiocho.
78
Todos los municipios que tiene Puerto Rico. Café Oro está en cada uno.

Lo que construyó · La línea

Todo esto sale de ahí.

Los empaques están a escala real entre ellos: si uno se ve más grande, es que lo es.

Lo que construyó · La gente

Trescientos, en una industria
que perdió tres mil fincas.

Entre 2012 y hoy, Puerto Rico pasó de cinco mil fincas de café a unas dos mil. El huracán María se llevó, en 2017, dieciocho millones de matas en una sola noche. En ese país, Café Oro sostiene trescientos empleos, casi todos en la montaña.

Y parte de lo que entra no se queda: colaboran con escuelas y pequeños negocios de la zona. El café no sólo baja de la montaña — también vuelve.

El que sube la loma a recoger, deja su grano.

La que cuela a las seis de la mañana, deja su grano.

El que se fue y sigue pidiendo el de aquí, deja su grano.

La que abre esta lata por primera vez, también.

Lo que continúa dejando

Tres historias.
Tres maneras de dejar nuestro grano.

Las Tres Generaciones

Así lo heredamos

Él no carga los granos. Los entrega. La mano que siembra, la que recoge y la que todavía no sabe que le toca.

Ahora te toca a ti

¿Cuál es tu grano?

Cuando se acaba el café, empieza la historia. Cuéntanos quién te enseñó a Colar. Hacer el café. Se llama así por el colador de tela por el que pasaba — y en muchas casas todavía pasa. — y déjanos avisarte cuando haya algo que contar.

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